Volviendo del Bicentenario, es hora de hablar de Chile. Lo bueno, lo malo y como nos ven nuestros vecinos.
Como siempre, comenten con respeto y disfruten.
Sería la primera en decir que Chile tiene tanto cosas buenas como malas. Mirando indicadores de estabilidad, bienestar y otros miles de parámetros, nuestro país está bien posicionado. Las instituciones funcionan, se atraen inversiones foráneas, y vivimos relativamente bien. Tenemos tratados de libre comercio, modelos de exportación (como el sistema de las AFP, por ejemplo). Pero también tenemos serios problemas de inequidad, pobreza, inseguridad: Males comunes del continente.
El chileno, dentro de la misma tendencia, tiene esa costumbre de creerse mas que el resto (aquí aplicaría el dicho de que somos 'los jaguares de Latinoamérica', mirando con más atención a como vive el estadounidense o europeo en vez de seguir el modo de ser de Argentina, Bolivia o Perú, por ejemplo (naciones con las cuales hemos tenido conflictos a lo largo de nuestra historia: El gas, una salida al mar y un conflicto limítrofe, para ser más exactos).
Ellos nos miran con recelo por esta repentina 'apertura al mundo' y como hemos podido ir superando todos los obstáculos de esta loca carrera hacia el desarrollo. Y por creernos el cuento de que algún día seremos algo que, al final del día, no somos.
Pero, como todo en la vida, esta imagen de un país democrático que se ha ido abriendo paso a nivel internacional (exportaciones de productos, compatriotas en altas posiciones), hay también conflictos escondidos detrás de esta fachada de postal turística y modernidad. Como se dijo, hay pobreza, desigualdad, conflictos étnicos (huelga de hambre mapuche), problemas económicos. Estos han ido mejorando con la aplicación de políticas públicas y el progreso, y comparado con otros países del continente, vamos mucho mejor. Tal vez podrían tomar unas cuantas lecciones de nuestras experiencias.
Hay mucho camino por recorrer aún, y una retrospectiva da para más, pero nada más queda por decir que Chile sabe perfectamente como es. Lo bueno y lo malo de su identidad. Y estemos donde estemos, SIEMPRE va a haber al menos uno haciendo patria. Así es la vida, así es el país en el que me tocó vivir.
Gracias, y ojalá hayan disfrutado estos días de fiesta.
Hasta la próxima entrega
N.
Up next... No tengo idea!
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